Como si se jugara su honor y licitara por el bastón de mando, Roca Rey se jugó la vida con una entrega descarnada y de verdad. La verdad suprema es jugarse la vida ante ese toro que puede abrirte el muslo en cada pase. Un toro de dureza entre evidente y escondida cuya faena la brindó a El Juli. Otro bestia. Brindis obligaba y en la enésima reconquista de Sevilla y de su sitio, Roca puso al público en pie, no con su verdad, sino con la verdad. Se le vino el toro sin mando, de pura maldad, se tiró recto el torero y, al mismo tiempo que entraba el acero en toro, entraba el pitón en el muslo derecho de Roca Rey. Giró el torero mirando al toro cuando lo llevaban las asistencias con el muslo roto en rojo. El palco sacó a la vez los dos pañuelos. Toreó con el corazón abierto y triunfó con el muslo partido. Buena actitud y arrojo de Zulueta en el sexto, otra prenda que se fue a buscar a portagayola.
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Duodécimo festejo de la Feria de Abril 2026. Lleno de ‘No hay billetes’.
Toros de Victoriano del Río (1º, 2º y 4º) y Toros de Cortés (3º, 5º y 6º), de dispar presentación, sin raza los cuatro primeros y duros el quinto y sexto de la tarde.
José María Manzanares, silencio y silencio.
Andrés Roca Rey, silencio tras aviso y dos orejas.
Javier Zulueta, silencio y vuelta al ruedo.
Fuente: Mundotoro.

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