Con más de tres cuartos de plaza en los tendidos se lidiaron toros españoles de Montalvo, bien presentados en general y desiguales de juego, encastados, que no se los pusieron fáciles a la terna de espadas. Sobresaliendo el buen toro salido en quinto lugar que fue ovacionado en el arrastre. Y, el primero y cuarto aplaudidos rumbo al desolladero.
Los tres matadores compartieron el tercio de banderillas en los primeros toros de sus lotes, algunos lucidos y otros sin apretarse.
David Fandila "El Fandi" en su primero, bravo y codicioso, se luce con el capote toreando por verónicas y llevando al caballo de picar por chicuelinas al paso que se aplauden. Luego quita por chicuelinas y serpentinas. En banderillas compartidas, en par al violín, fue volteado sin consecuencias. En la muleta a pasar de su voluntarioso intento no logra cuajar faena de triunfo, consiguiendo algunos pases de merito. Mata de estocada entera. Se pide minoritariamente la oreja que no fue concedida y se guarda respetuoso silencio. Se aplaude al toro en el arrastre.
En el segundo de su lote, bravo y con calidad, cumple con el capote. Derriba al picador de turno y recibe dos puyazos. Banderilla desigual, sobresaliendo el del violín. Otra vez, se muestra deseoso de agradar con solvencia y oficio, pero sin conseguir alzar vuelo. Estocada efectiva entrando bien, que basta. Palmas para el toro y silencio para el torero.
Jesús Enrique Colombo en el primero, noble pero tardo al embestir, consigue hacerse aplaudir con la capa. Comparte en banderillas siendo ovacionados. Con la muleta estuvo empeñoso buscando pases de lucimiento por ambos pitones, pero sin la contundencia necesaria para premio. Mata de estocada trasera y se silencia su labor.
En su segundo toro, bravo y con trasmisión, fue ovacionado por su variedad con el capote, especialmente cunado quito por zapopinas. Banderilla con espectacularidad siendo ovacionado. Con la muleta pases de manos bajas por ambos pitones con temple y mando. Faena ovacionado y de premio, pero que estropea a la hora de matar de media estocada y varios intentos de descabello. Reduciendo su labor al silencio del respetable. Ovacionado el toro en el arrastre.
Ismael Martín, que hacía su presentación en Lima, anduvo animoso, tanto con capa como con la muleta. Fue ovacionado en banderillas compartidas y silenciado en solitario. En su primero, complicado, que punteaba los engaños, consigue faena con decisión, valor y entrega, sin resultar todos los muletazos limpios, especialmente por el lado derecho. Esfuerzo que sumaron, suponemos, a la decisión de otorgarle una oreja con petición minoritaria, tras ser prendido violentamente a la hora de matar.
En el cierra plaza, complicado y de corta embestida, le busco las vueltas tratando de rematar faena de mérito, estando por encima de las condiciones de su oponente, pero sin tener el acople y lucimiento necesario para mayores. Mata bien y el silencio es su nota final.







