Y nada, que Roca Rey no me llamó para gestionar su apoderamiento. He pasado un disgusto terrible: lágrimas, lamentos, pañuelos por el suelo... un auténtico drama digno de telenovela peruano-charra. Pasado el duelo me he visto con fuerzas para analizar la jugada.
Creo que, tras una campaña mal diseñada, cortesía de su hermano- “zapatero a tus zapatos”-, la temporada de Roca ha sido, digámoslo con cariño, de aprendizaje forzoso. El muchacho, que era un superdotado entre algodones, necesitaba un baño de realidad. Y es que por muchas plazas que llenes, el Sistema manda y... vaya si se lo dieron.
Yo lo comparo con la educación de mi generación: cuando la pedagogía consistía en 'una colleja a tiempo no enseña , pero te pone en el camino' . Pues a Roca, al que el sistema no ha podido negarle el pan y la sal porque llenar, llena - y gustará más o menos pero sale cada tarde a darlo todo- le han montado una campaña de desprestigio que ni en política.
Y como muchos aficionados somos marionetas con cerebro lavable, he leído en redes auténticas barbaridades. Desde que Roca era un fraude hasta que se fuera “a su país” a torear. Le ha caido tal ensalada de hostias que hasta su arrojo inquebrantable en otros años, esta temporada se tambaleó ¡Manda güevos!
Qué fácil se les va la olla a algunos con la bandera en una mano y el teclado en la otra.
El punto de inflexión fue el famoso “veto” a Morante. Que ni fue veto ni fue nada, pero claro, la prensa necesitaba titulares y Morante, que venía de una temporada 'p'a comérselo' y tenía a los astros alineados, le puso la excusa en bandeja al sistema para meter al peruano en rodera.
Parece que en este negocio, es pecado mortal si no estás “dentro del engranaje”. No podían permitir que, con Morante amagando la retirada, Roca se quedara suelto y en los despachos se les fuera de las manos.
Por lo poco de aficionda a esto que tengo, he visto, por poner un ejemplo, a Zabala de la Serna darle leña hasta en el cielo de la boca diciendo que el peruano nos tomaba por tontos y que le estaba tomando el pelo al público. Y es que la prensa, cuando quiere , interpreta los gestos de un torero 'a su manera' ¡¡Y ojo!! He dicho 'a su manera' y no al dictado de sus intereses por la buena marcha del negocio.
Al final, Lozano se ha llevado el gato al agua y el torero al despacho; y, ya verán, en la próxima temporada los mismos que lo mandaban de vuelta al Machu Picchu, o decían que nos tomaba el pelo, lo ensalzarán como el torero más español desde Manolete. ¡Qué cosas tiene el toreo y su prensa apesebrada!
Peor suerte ha corrido Daniel Luque, que se ha metido en la FIT con Antonio Barrera, un acompañante más nefasto que desayunar cianuro. Un señor que, inexplicablemente, sigue en el negocio pese a las denuncias publicas por pedir dinero a los toreros por torear y arruinar más plazas que la burbuja inmobiliaria.
Mucho me temo que teniendo en cuenta los caracteres de ambos, Luque y él saldran a hostias antes de terminar la temporada. Se admiten apuestas. Hagan juego señores... bueno, y señoras y 'señoros'.
Aquí terminó mi historia de querer apoderar a un torero que como yo no leo frases de esas motivadoras, cuando me entran ganas de rendirme, me rindo y cierro el libro.
Buenos días tengan ustedes!
Foto: Redes. En la foto lleva la paliza que le dio un toro, la de la prensa la llevaba por dentro .

No hay comentarios:
Publicar un comentario