domingo, 15 de marzo de 2009

DAVID GIL CORTA DOS OREJAS Y RABO EN LINARES (ESPAÑA)


(Linares-España) David Gil corta un rabo en el III Festival “Proyecto Hombre” (Crónica de Opinión y Toros.Com)

Firma: José Luis Bautista

Linares respondió a la llamada de la solidaridad. Tres cuartos del aforo cubiertos en tarde entoldada y calurosa. El encierro de Hermanos García Jiménez ha resultado disparejo de presencia y de comportamiento noble y bajo de casta. Destacó el temple del 3º, el 4º que dio buen juego en la muleta y el buen fondo del 5º; el resto llegó muy rajado a la muleta.

Finito de Córdoba, oreja.
Manuel Díaz “El Cordobés, oreja.
Rivera Ordóñez, ovación con saludo.
David Gil, dos orejas y rabo.
David Fandila “El Fandi”, dos orejas.
Adrián de Torres, oreja.

Cierto es que la parte fundamental del objetivo para el cual se ha montado este festival se ha cumplido, el económico; en cuanto a la parte artística ha dejado serias lagunas. Un largo agradecimiento y entrega de recuerdos por parte de la Asociación Proyecto Hombre a los participantes, tanto a toreros como a cantaores, -en la que ya saltaron los primeros... ¡Guapo! ¡Guapo!- y les juro que a mí no era, fue el prologo de una tarde de toros en la que no se corresponden los trofeos otorgados con lo expresado en la plaza. Y es que don Francisco se muestra más democrático que justo. Bueno, vamos al grano.

David Gil ha sorprendido en su pueblo, no toreaba desde hacía ocho años en Linares y ha sabido aprovechar la ocasión para mostrar su tauromaquia. Un toro terciado, cornicorto, negro de pelo y bonitas hechuras ha lidiado el rubio torero. Ya avisó en el saludo dibujando unas bellas verónicas de buen trazo y temple, ganando terreno para no verse sorprendido por el toro y que abrochó con una media de hinojos templada. Casi a relance, tras indicar dirección Salamanca, recibió un puyazo medido como todo el encierro éste de García Jiménez; y, luciendo sólo dos palitroques se cambió el tercio de banderillas. De nuevo le plantó cara Gil a su antagonista de rodillas, con un pase cambiado de esta guisa, junto a tablas, inició la faena de muleta que resultaría brillante. El toreo por redondos surgía cadencioso y de trazo clásico; todos los muletazos, sobre una colocación perfecta, nacían arriba para morir abajo. Los pases de las flores engarzaban la siguiente serie que volvían a ser clásicas en expresión y puras en su concepto. Sobre la zurda repitió argumentos: colocación cite y trazo en base a la pureza. Una faena reposada, en la que el torero no se tomó ninguna ventaja en los cites y que tan sólo bajó de intensidad por la falta de emoción que aportaba el toro. La hermosa faena de David Gil fue acompañada al cante por Enrique Soto que tras finalizar el torero bajaría a felicitarle.