lunes, 6 de julio de 2009

LOS INDULTOS Y LAS VEGAS (E.E.U.U.)

Antolín Castro
Opinión y Toros

Mucho se habla en esta época de los indultos, también de Las Vegas. Aparentemente nada tienen en común, pero sí hay paralelismos.

En ambos casos no se matará al toro, siendo esa suerte, la de matar, la que da sentido a esta Fiesta. Por tanto, en algo tan fundamental se hermanan los indultos y Las Vegas. Además, y en consecuencia, quienes actúan en esos eventos, en los dos, no podrán llamarse matadores de toros.

Se trata, en lo programado para Las Vegas, de dar promoción al desarrollo de la fiesta brava, pero se oculta la parte más fundamental, como es todo lo que la sustenta. Sin suerte de varas, sin la función que cumplen las banderillas y lo más fundamental, la suerte de matar, eso queda en un ballet.

Tampoco es que los indultos conocidos de España y América sean algo diferente, pues es sabido que son los toros menos participativos en la suerte de varas aquellos que terminan siendo indultados. Es casualidad, o no lo es, pero esa coincidencia se da con más frecuencia de la deseada. Termina siendo indultado aquél al que casi ni se le ha herido, solo se le ha cuidado. De tantos cuidados a este bello animal, se le va a convertir en animal de compañía.

Eso harán, compañía, los que se lidien en Las Vegas, pues uno no imagina a qué se van a enfrentar quienes hagan el paseíllo allí, si nadie va a sangrar a esos astados. Es de suponer que saldrán en puntas, pues no se entendería que no se les hiciera daño en público y sí en privado. Claro que se produce la contradicción: ¿más riesgo para el torero y ninguno para el toro?. Lo mismo inventan la nueva heroicidad de los coletas.

Como se puede ver, algo fuera de lo normal. Lo anunciarán como en los circos: Lo nunca visto, el más difícil todavía. Sospechamos, y es de suma lógica pensarlo, que lo que salga de los toriles de Las Vegas va a tener muy poco que ver con lo que es un toro. Con lo que la exhibición va a ser más light que un torneo de exhibición de tenis. Como si jugaran éstos con pelotitas de ping pong.

Claro que esa misma sensación se tiene con los indultos, ya que se indulta al toro cuyo comportamiento ha sido eso, light. Nada de agresividad, nada de fuerzas, nada de nada, solo colaboración. Debería de aplicarse un pañuelo nuevo para esos premios de colaboración, quizá el rosa le vendría bien.