miércoles, 15 de julio de 2009

¡SU MAJESTAD EL TORO DE LIDIA!


Una semblanza de el toro de lidia, para mis amigos de Cajatambo, a pedido del Dr. Cesar Solano.

SU MAJESTAD "EL TORO DE LIDIA"

Poca gente conoce algo de la vida privada de el toro de lidia, no saben que se desteta naturalmente (cuando nace su hermano menor), ni que vive como un rey a campo abierto, por espacio de cuatro años (comparativamente, aproximadamente 30 de un ser humano) y menos se imaginan que es un privilegiado en la dehesa, pues es el mimado del ganadero, del caporal, de los peones y de cuanto ser humano habita o visita la ganadería; es decir, siempre lo mejor para el: los mejores potreros con los mejores pastos, los mejores piensos, siempre bien desparasitado, vacunado, vitaminado, etc., etc., en suma el toro de lidia es un ser afortunado, probablemente sea el animal que tiene la existencia mas feliz sobre la tierra, -claro, sin considerar algunas mascotas como perros falderos, gatos etc., que podrían o no ser mas felices que el.

Para lo único que sirve el toro de lidia, es precisamente para ser lidiado, pues no es un animal para carne, leche o trabajo, en consecuencia, si la fiesta brava desaparece, desaparecería también el animal mas feliz de la tierra, quizas algunos se escandalicen con esta afirmación, pero veamos:

La mayoría de animales, sean bovinos, equinos, porcinos, aves, de caza menor y mayor, algunos reptiles, peces, moluscos, crustaceos, etc. terminan en una olla, pero analicemos solamente y muy rapidamente, al primo del toro de lidia, el toro manso, este nace y en la mayoría de los casos es separado de su madre a las pocas horas de nacido, -primer trauma para ambos-, el ternero y la madre braman llamándose por mas de 24 horas, luego a los 5 ‘o 6 días de edad es vendido; si tiene suerte será sacrificado de inmediato para carne o para ser destetado muy precariamente, engordado y a los ocho meses vendido como carne de primera, si no tiene suerte será vendido para llevarlo a la sierra (o en la misma costa o selva), será amarrado de una pata para que paste a la orilla de una acequia, hasta que tenga edad de ser uncido(ponerle un yugo) con otro hermano de infortunio, y vivirá con el anca destrozada por la picota de la garrocha que lo obliga a jalar el arado, hasta que su dueño necesite dinero y lo venda para terminar en un centro de engorde de la costa, allí le aplicarán ( en muchos casos) hormonas femeninas u otros productos, que le reducirán los testículos y les ancharán las caderas para conseguir un engorde mas rápido y mejor calidad de carne, permanecerá así tres meses, acinado y sebándose, hasta ser llevado al matadero, esperará su sacrificio por 24 o más horas, con el estrés de oir el bramido lastimero y olor de la sangre de sus hermanos que son sacrificados, luego será trasladado apunta de picanas electricas, para ser atontado con un combazo en la cabeza o con una pistola neumática para luego ser degollado y morir de una forma denigrante después de haber llevado una vida tormentosa.

Que no vengan pues los “antitaurinos” a decir que los 20 0 30 minutos que dura la lidia de un toro es un salvajismo, cuando, a el, por su bravura, poco le importa el dolor, solo le importa pelear.

Yo creo que los vegetarianos si tendrían solvencia moral para criticarnos, pero aquel que come carne, pescado, langostas ( ¿han oido alguna vez como gritan las langostas cuando son hervidas vivas?),etc., no tiene derecho a hacerlo.

A mis amigos “antitaurinos” yo les aconsejaría que aprendan, que se interesen, que sepan distinguir el arte que encierra un pase bien templado y toda la hermosura de la fiesta,- no en vano poetas, como García Lorca, Pintores como Goya o Picaso, científicos como Fleming, filósofos como Ortega y Gazet, escritores como Hemingway y muchos otros hombres inteligentes y cultos, eran y son amantes de la fiesta-, que sepan que es el único espectáculo cuya legislación contempla la carcel para sus actores humanos, y les pediría que se unan a nosotros para exijir y defender el cumplimiento de las leyes y reglamentos de la tauromáquia, para que así, no se extinga el animal más feliz y mas bello de la tierra.

Mientras tanto, -como dijera Don Gregorio Corrochano, ese gran crítico taurino,- ante los verdaderos aficionados como los de Cajatambo, detengo el paso y respetuosamente me saco el sombrero, para observar juntos al mas felíz y bello animal que existe sobre la tierra, ¡SU MAJESTAD, EL TORO DE LIDIA!.

Huacho, julio de 2009

ALFREDO ANDUAGA SOUSA